Así te ayudamos,
a distancia.

Empieza con un mensaje. Te decimos si podemos ayudarte y cuánto costará antes de conectarnos.

Contar mi problema (abre WhatsApp en otra pestaña)

No necesitas instalar nada para escribirnos.

Del primer mensaje a la revisión final.

No necesitas saber de tecnología. Te guiamos en cada paso.

  1. Cuéntanos qué pasa

    Tú

    Escríbenos qué falla y si usas Windows, Mac o Linux. Puedes explicarlo con tus propias palabras.

    Nosotros

    Escuchamos tu caso y te hacemos las preguntas necesarias para entenderlo.

  2. Confirmamos la ayuda y el precio

    Tú

    Decides si quieres continuar después de conocer la propuesta.

    Nosotros

    Confirmamos si podemos atenderlo a distancia y acordamos contigo el alcance, el resultado esperado y el precio en USD.

  3. Nos conectamos con tu permiso

    Tú

    Autorizas la conexión, ves lo que hacemos y puedes finalizarla cuando quieras.

    Nosotros

    Te guiamos para usar AnyDesk o RustDesk, según tu equipo. Solo te indicamos instalar una herramienta cuando sea necesaria.

  4. Revisamos juntos el resultado

    Tú

    Compruebas con nosotros si quedó resuelto el problema acordado.

    Nosotros

    Te explicamos lo que hicimos y cerramos la conexión. Si no resolvemos el problema acordado, no cobramos por esa intervención.

Tú decides cuándo empezar y parar.

Solo nos conectamos con tu autorización. No dejamos acceso permanente como parte de una sesión normal.

Siempre con tu permiso

Puedes supervisar y finalizar la conexión cuando quieras.

Cuida tus documentos privados

Cierra documentos privados y aplicaciones financieras antes de la sesión.

Tus claves las manejas tú

Nunca pedimos contraseñas bancarias ni códigos de verificación. Si debes introducir una contraseña, pausamos o desconectamos para que lo hagas por tu cuenta.

No descargues herramientas ni compartas códigos de acceso con alguien que te contacte sin que hayas solicitado ayuda.

¿Qué verás en tu pantalla con AnyDesk o RustDesk?

Cuando llega el momento de conectarnos, utilizamos AnyDesk o RustDesk, dos herramientas reconocidas de asistencia remota compatibles con Windows, macOS y Linux. Si nunca las has utilizado, te indicamos paso a paso cómo abrirlas desde su sitio oficial.

  • Un número de identificación visible: la aplicación muestra un código y solicita tu confirmación antes de permitir que veamos tu pantalla. Puedes leer nuestra guía sobre cómo autorizar y cerrar una sesión en RustDesk.
  • Supervisión en tiempo real: todo lo que revisamos ocurre frente a ti en tu monitor. No trabajamos con la pantalla oculta ni realizamos cambios sin explicarte primero para qué sirven.
  • Tu ratón siempre manda: si mueves tu ratón o prefieres detener la revisión, recuperas el control de inmediato y puedes pulsar el botón de desconectar cuando quieras.

¿Cuándo conviene el soporte remoto y cuándo un taller presencial?

La asistencia a distancia resuelve la mayoría de las molestias cotidianas de software sin que tengas que desconectar cables ni llevar tu computadora fuera de casa: lentitud al iniciar, configuración de correo, errores al abrir programas, ajustes de impresoras en red y configuración de copias de seguridad. Consulta el detalle en nuestra página de servicios de soporte remoto.

En cambio, si la computadora no enciende, tiene la pantalla rota, derramó líquido sobre el teclado, hace ruidos mecánicos fuertes en el disco o no logra conectarse a internet de ninguna forma, necesitarás un taller de reparación física. Si nos escribes con un caso así, te lo diremos con honestidad desde el primer mensaje para que no pierdas tiempo ni dinero.

También puedes leer nuestra guía sobre 3 cosas que conviene preparar antes de una sesión de soporte remoto para saber cómo resguardar tu trabajo y tus ventanas privadas antes de empezar.

El primer paso es contarnos qué pasa.

Con tus palabras. Lo revisamos contigo.

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