Siempre con tu permiso
Puedes supervisar y finalizar la conexión cuando quieras.
Empieza con un mensaje. Te decimos si podemos ayudarte y cuánto costará antes de conectarnos.
Contar mi problema (abre WhatsApp en otra pestaña)No necesitas instalar nada para escribirnos.
No necesitas saber de tecnología. Te guiamos en cada paso.
Escríbenos qué falla y si usas Windows, Mac o Linux. Puedes explicarlo con tus propias palabras.
Escuchamos tu caso y te hacemos las preguntas necesarias para entenderlo.
Decides si quieres continuar después de conocer la propuesta.
Confirmamos si podemos atenderlo a distancia y acordamos contigo el alcance, el resultado esperado y el precio en USD.
Autorizas la conexión, ves lo que hacemos y puedes finalizarla cuando quieras.
Te guiamos para usar AnyDesk o RustDesk, según tu equipo. Solo te indicamos instalar una herramienta cuando sea necesaria.
Compruebas con nosotros si quedó resuelto el problema acordado.
Te explicamos lo que hicimos y cerramos la conexión. Si no resolvemos el problema acordado, no cobramos por esa intervención.
La garantía corresponde al problema acordado. Consulta sus detalles o revisa los precios.
Solo nos conectamos con tu autorización. No dejamos acceso permanente como parte de una sesión normal.
Puedes supervisar y finalizar la conexión cuando quieras.
Cierra documentos privados y aplicaciones financieras antes de la sesión.
Nunca pedimos contraseñas bancarias ni códigos de verificación. Si debes introducir una contraseña, pausamos o desconectamos para que lo hagas por tu cuenta.
No descargues herramientas ni compartas códigos de acceso con alguien que te contacte sin que hayas solicitado ayuda.
Cuando llega el momento de conectarnos, utilizamos AnyDesk o RustDesk, dos herramientas reconocidas de asistencia remota compatibles con Windows, macOS y Linux. Si nunca las has utilizado, te indicamos paso a paso cómo abrirlas desde su sitio oficial.
La asistencia a distancia resuelve la mayoría de las molestias cotidianas de software sin que tengas que desconectar cables ni llevar tu computadora fuera de casa: lentitud al iniciar, configuración de correo, errores al abrir programas, ajustes de impresoras en red y configuración de copias de seguridad. Consulta el detalle en nuestra página de servicios de soporte remoto.
En cambio, si la computadora no enciende, tiene la pantalla rota, derramó líquido sobre el teclado, hace ruidos mecánicos fuertes en el disco o no logra conectarse a internet de ninguna forma, necesitarás un taller de reparación física. Si nos escribes con un caso así, te lo diremos con honestidad desde el primer mensaje para que no pierdas tiempo ni dinero.
También puedes leer nuestra guía sobre 3 cosas que conviene preparar antes de una sesión de soporte remoto para saber cómo resguardar tu trabajo y tus ventanas privadas antes de empezar.
Con tus palabras. Lo revisamos contigo.